Si me despiden, no sé qué hacer, por @GRecasensR

Si me despiden, no sé qué hacer, por @GRecasensR

Nadie puede estar seguro de que su puesto de trabajo sea para siempre. Es más, si para nuestros padres o abuelos permanecer estable en un puesto de trabajo en la misma empresa durante toda su trayectoria profesional era un valor, hoy esto no es tan habitual y hasta es pernicioso.

Y me diréis ¿qué tiene de malo? Lo que ocurre es que ha habido un cambio de paradigma. En muchos procesos de selección se busca a profesionales que hayan sido capaces de adaptarse a dos o más empresas (no muchas más) y a ambientes distintos, para asegurar su adaptabilidad a la nueva empresa.

Y lo cierto es que todos podemos llegar a pensar que sin “nuestro” puesto de trabajo la empresa lo notará y hasta ello le causará algún perjuicio. Nada más lejos de la realidad. Se prescinde de todo tipo de profesionales y son substituidos (o no) por otros. Por ello, debemos desterrar la idea de que sin nosotros la empresa se verá “en aprietos”. Y podemos ser despedidos en cualquier momento, sin duda. Entonces nos planteamos: No sé qué hacer. ¿Cómo consigo un nuevo trabajo?

La manera de pensar en positivo acerca de este hecho es que cuanto más técnico sea nuestro trabajo, más prescindibles somos. Y si creemos que somos “tan buenos técnicos·”, lo que conseguiremos con un cambio de trabajo es seguir en un puesto técnico en otra empresa. O sea, más de lo mismo. La idea es atesorar experiencia en cada empresa en la que estamos y adquirir competencias, pues en un futuro puesto de trabajo tras el inicial, ya nos pedirán competencias demostrables, por pequeñas que sean. Es decir, que sean traducidas en logros. Y los conocimientos, dejan de ser importantes, pues lo técnico (es decir, los conocimientos) son fácilmente substituibles.

 

Por todo ello, incluso si estamos trabajando estables, es seguro que en algún momento tengamos un cambio (voluntario o forzado). Es bueno detenerse y hacer un inventario de las áreas de conocimiento que tenemos y de los logros demostrables que hemos conseguido a lo largo de nuestra trayectoria.

Y estos logros deben estar interiorizados, de modo que en el momento en que surja una entrevista (que seguro que alguna habrá) sepamos defender nuestra candidatura de forma solvente y sin hacer el ridículo como muchas de los candidatos a los que he tenido ocasión de entrevistar. Muchas veces son respuestas llenas de vaguedades, ideas poco hilvanadas y con un discurso errático. Y no hay que olvidar que todo el proceso de cambio profesional finaliza con una entrevista que hay que “bordar”.

Y de nuevo aquí el trabajo del Consultor de carreras profesionales es garantía de éxito, pues los puntos antes comentados se trabajan uno a uno y se saben defender en una entrevista. El consultor de carreras ayuda a que las respuestas sean fluidas, elaboradas y ensaya las preguntas clásicas de manera que las respuestas sean convincentes. Siempre asesora en beneficio del cliente. Este es nuestro mayor éxito y felicidad.

 

Guillem Recasens

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EL consultor de carreras acelera el encontrar trabajo

EL CONSULTOR DE CARRERAS ACELERA EL ENCONTRAR TRABAJO

 

La manera de buscar y encontrar trabajo hoy en día difiere mucho de hace un tiempo. Y muchas personas que han perdido el trabajo o esperan cambiar de trabajo siguen estancándose en el clásico “dar voces” y “mandar muchos CV”. Normalmente son consejos de amigos bien intencionados pero que  no tienen ni idea de cómo van estos temas actualmente.

Evidentemente, el hecho de que aparezca un puesto de trabajo es aleatorio. No sabemos de antemano cuándo se va a crear una posición en una empresa. Pero nuestra obligación es estar preparado para cuando aparezca.

Y siendo claro que algunas personas tienen más facilidad o conocimientos en unas áreas que en otras, siempre empiezan por hacer un CV basado en funciones, demostrando que “saben mucho” y la gran experiencia que tienen.  Algunas personas no han hecho nunca un CV y no saben por dónde empezar. Lo que queda claro es que esta es la primera fase de un proceso de búsqueda. Perseverar en la experiencia en temas técnicos es un error de principiante. Hoy en día las nuevas generaciones aprenden los temas técnicos a una  velocidad vertiginosa, hablan más y mejor idiomas y están dispuestos a viajar el doble y a ganar la mitad. Es un error garrafal y de mucho calibre empezar mal. Genera una gran frustración y la autoestima baja en picado.

 

Lo que hay que tener claro es que tras un tiempo de experiencia, conseguiremos nuestros futuros trabajos por competencias. Y las competencias, aunque sea un concepto muy  “manoseado”, no es más que un comportamiento, una actitud, unos conocimientos y una aptitud que permiten ser exitoso en una posición concreta. . Por lo tanto, los conocimientos son sólo una de las” cuatro patas” del concepto competencia. La gracia es que las competencias son trasladables a otros proyectos: es decir, el que tiene dotes de líder, las tendrá siempre. Esto es lo que permite hacer un cambio de sector y a veces de posición: las competencias demostrables.

¿Demostrables? Evidentemente, hay un baremo para medir cuán competentes somos: los logros profesionales, es decir, lo que nos destaca de los demás. La persona que sigue haciendo un CV fijándose únicamente en funciones está condenado al fracaso.

Por ello, en la medida en que seamos conscientes de nuestras competencias y nuestros logros, y lo sepamos reflejar en un CV, y posteriormente verbalizarlo, ello nos abrirá a nuevas perspectivas laborales.

 

Y ahí es donde incide el consultor de carreras: asesorará al cliente en si debe proseguir en una organización, dar el cambio o iniciar un proyecto propio, basado en temas objetivos y no de buena voluntad. Cada una de las posibilidades se estudian pormenorizadamente y al cliente sale plenamente convencido de lo que  sabe y debe  hacer. Por tanto, es lógico que el consultor de carrera acelere el proceso de incorporación en una organización, pues la parte interna del proceso la hace con el cliente. A partir de ahí, la salida al mercado de trabajo es mucho más franca y abierta.

 

Guillem Recasens

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¿Dejas que sean otros los que dirigen tu carrera profesional?, por @GRecasensR

¿Diriges tú tu carrera profesional u otros lo hacen por ti?, por@GRecasensR

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Realmente es descorazonador comprobar que no siempre tenemos el control de nuestra carrera profesional. Sobre todo, si estamos en una empresa, sea en la posición que sea, hacemos más de lo que debemos (por ejemplo “regalar horas” a la misma u otras sutilizas por el anodino sonsonete de que “siempre se ha hecho así”), y con el paso del tiempo nuestra realidad profesional no es ni parecida a las promesas del momento de nuestra incorporación.

Por ejemplo lo de la carrera profesional prometida en la oferta de trabajo cada vez más es un mito que rara vez se cumple, porque en muchas ocasiones nuestro superior jerárquico ha alcanzado su posición tras mucho esfuerzo y sabe que no podrá ascender más. ¿Para qué va a perder tiempo en formar a una persona mejor que él y que probablemente pronto le quite el puesto?

Del mismo modo este mismo jefe mediocre (pero con cierta ascendencia) a la hora de participar en una selección de personal para su departamento, tiende a desconfiar de los MBA de prestigiosas escuelas de negocio… porque probablemente él tiene a lo sumo una licenciatura o pseudo-licenciatura (porque le faltan algunas asignaturas colgadas) y no habla idiomas. Es el clásico perfil de las personas que “tienen estudios en …”¿Creemos que cogerá al más capacitado para la posición? Lógicamente, no.

Estas personas (a las que llamo Simplicios, por lo “simples” que son) son los que dirigen nuestra carrera profesional a su antojo (es decir no lo hacen), incapaces de gestionar su día a día, con una nula visión y por supuesto con un solo objetivo en su vida: conservar su puesto de trabajo. Y estamos hablando de la realidad de este país.

¿Tenemos que aguantar  a superiores mediocres? ¿Tenemos que perpetuarnos en una posición gris tapados por personas sin criterio? ¿Acaso no tenemos estudios y preparación para aspirar a algo más que a una posición intermedia?

Pero no lo olvidemos: si uno mismo no gestiona su carrera profesional, otros lo harán por él.

Pero claro, gestionar nuestra carrera profesional es una labor  compleja, que requiere un tiempo, dedicación y sobretodo, ir a nuestro interior y descubrir qué hemos sido capaces de lograr, qué retos y éxitos  profesionales atesoramos. Esta es la verdadera medida de nuestra profesionalidad y si lo sabemos enfocar de manera adecuada es lo que nos va a dar oportunidades de elegir otras alternativas.

 

Y en muchas ocasiones no se sabe ni cómo empezar. Aquí es donde empieza la labor del consultor de carreras, que guía, asesora y acompaña al profesional a conocerse profesionalmente, sin falsas expectativas y con una alta dosis de realismo. Es un proceso sistemático, progresivo, y de gran impacto en nuestros  clientes, que de repente se dan cuenta de lo que han sido capaces de lograr y que estos logros  tienen un valor en el mercado, y precisamente los logros es lo que distingue a los simplemente trabadores de los triunfadores. Hemos de conocer lo que nos distingue de los demás y esto no se consigue por las funciones sino por las competencias traducidas en logros.

Por ello, esta labor introspectiva no es baladí. Pero debe ser guiada por un consultor de carreras para evitar que nos estrellemos con falsas expectativas o esperanzas dadas por amigos en una charla de bar. Dan consejos con el mejor propósito pero con total desconocimiento de la realidad de la situación. Probablemente ellos también están mandados por un Simplicio pero son incapaces de poner remedio, porque “es lo que hay”.

 

Guillem Recasens

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Hoy no me puedo levantar

 

HOY NO ME PUEDO LEVANTAR

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Estamos en la segunda quincena de septiembre. Cada día cuesta más levantarse de la cama. Las vacaciones son un recuerdo. El oasis en el que hemos vivido durante unas tres semanas o un mes se ha volatilizado y se han agotado algunos “puentes” que ha habido.
Y estar en la segunda quincena de septiembre significa para muchos volver a las mismas caras, la misma mesa, los mismos jefes y sobretodo el mismo trabajo… ¡Y no hay otro parón hasta Navidad!El título responde a esta realidad: Hoy no me puedo levantar.

 
El periodo vacacional es ideal para hacer replanteamientos de todo tipo. No hay que dejar de hacer vacaciones, pero si se está mal en el trabajo, merece la pena dedicar un tiempo a profundizar en las causas de la insatisfacción laboral.
• ¿Es el trabajo en sí mismo lo que no me gusta?
• ¿Son las condiciones del trabajo las que no me gustan?
• Veo que en el trabajo no prosperaré y ello me crea frustración.
• ¿Debería hacer algún curso de formación?
• Se auguran cambios (ERO, despidos, etc.) y tengo que aprender a moverme.

Peor todavía, si compramos un libro de autoayuda que nos cuenta una serie de obviedades que ya sabemos. ¡Tengo que hacer algo! ¡Pero no tengo ni idea de por dónde empezar!

Al igual que a la hora de hacer una dieta, no hay fórmulas mágicas para perder peso en 15 días. Merece la pena ponerse en manos de un profesional que nos ayude y controle nuestra evolución.

Pues lo mismo pasa con las causas de nuestra insatisfacción laboral. El consultor de carreras hace un estudio profesional de cada persona, totalmente confidencial, en el que se tratan ya de entrada las posibles causas de dicha insatisfacción. Y a partir de la primera sesión estas impresiones se ponen en práctica.
Si el problema persiste, se trata de hacer un estudio pormenorizado de los logros profesionales (es decir, aquello que va más allá de las funciones y que aportan Valor añadido). Un estudio de los logros supone una labor de introspección que nos hace ver que hemos conseguido cosas de valor añadido, y que seguimos siendo útiles a alguien.
Ello supone una “cascada” de ideas que se van consolidando. Solamente de esta manera se puede hacer un CV que refleje nuestra profesionalidad y el valor añadido aportado. El flujo de ideas es ordenado y valorado por el consultor, que gracias a ello, es capaz de confeccionar un CV ganador. Y normalmente siempre habrá alguien interesado en leer un CV que aporte información de éxitos “profesionales, pues, si una persona ha conseguido éxitos demostrados en otras organizaciones en áreas en que yo tengo problemas, me los podrá resolver a mí también.
Y ahí está la raíz del problema. Muchos CV se basan simple y llanamente en hacer una redacción de funciones más o menos ornamentadas, que resultan ser unos documentos arquetípicos, sosos, aburridos y de poco valor. Estos CV son automáticamente archivados por empresas de selección.

Guillem Recasens
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La paradoja del balsamo de las vacaciones

LA PARADOJA DEL BÁLSAMO DE LAS VACACIONES (Y DE LOS FINES DE SEMANA).

Llegan las vacaciones para la mayoría de personas. Si estamos ocupados, las esperamos con ansia, incluso ya hace días que están planificadas.

Si estamos desocupados, la situación es distinta. De repente, hay un cierto desahogo, pues todos los que nos rodean dejan de hablar de trabajo y todo el mundo se equipara, pues en la playa o en la montaña vamos a descansar. Durante unos días se produce un efecto balsámico parecido al del fin de semana de la persona desocupada. Dura hasta el domingo por la tarde. En las vacaciones, esto ocurre hacia finales de agosto, en que de repente mucha gente vuelve al trabajo. Y entonces, repentinamente se acaba el efecto balsámico, y se vuelve a la realidad.

Incluso a muchas personas,  cuando falta una semana para volver al trabajo les entran todos los males. Y el día de su reincorporación representa un gran disgusto.

Entonces, ¿por qué no dedicar parte del tiempo de vacaciones a hacer un replanteamiento profesional? Si no lo hacemos, esto se puede deber a que “nos da pereza” y entran en juego los paradigmas profesionales:

  • No hay ofertas de trabajo… cada día hay más paro…
  • Dicen que todo está muy mal…y yo al menos tengo algo.
  • Llevo muchos Cv enviados y no me contestan… tengo mala suerte.
  • Odio mi trabajo, pero ya estoy acostumbrado…
  • ¡Que paliza hacer CV e ir a entrevistas de trabajo. ¡Pero si no tengo ni idea de cómo va todo esto!

Y muchos se consuelan con estos tópicos, y se auto engañan. Siguen a disgusto en su trabajo, insatisfechos, incapaces de pensar en que no todo termina en su actual trabajo. Durante vacaciones  es el momento en el que merece la pena dedicar un tiempo a tratar de responder a estas cuestiones, alejando los paradigmas.

 

Hay que saber entrar en acción, qué hacer para superar esta insatisfacción profesional  y cómo conseguir entrevistas ganadoras. En definitiva, todos tenemos derecho a  tener un trabajo que nos satisfaga. Recasens&Ros ayuda a este cambio de pensamiento.

 

Merece la pena seguir una senda trazada por un asesor de carreras profesionales,  que acompaña a las personas a superar su situación.

Es este el momento en el que las personas con espíritu de mejora y fuerza de voluntad aprovechan y deciden ponerse en manos de un asesor de carreras profesionales. Es un profesional independiente, con experiencia que puede y sabe ayudar en cualquiera de las dos situaciones. Recasens & Ros asesora en ambos ámbitos con resultados notables, y ésta es la dedicación principal de nuestro gabinete.

 

Guillem Recasens

 

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Incluir un inventario de logros en el CV

¿PARA QUÉ SIRVE UN INVENTARIO DE LOGROS?

 

A la hora de ponernos a redactar nuestro CV, y tras poner nuestros datos personales y estudios, empiezan a surgirnos dudas en relación a las distintas posiciones que hemos ocupado: años de permanencia en una empresa, cambios de trabajo, funciones realizadas, etc.

Pero de repente nos atenaza una duda: si hemos hecho algún cambio “irregular” (despido, menos de un año en un trabajo, etc.) ¿debemos ser sinceros o podemos “maquillar” nuestro documento?

Aunque cierto maquillaje es admisible (siempre que no sea falsear la verdad), en el sentido de cambiar el concepto de “colaboración” por “participación” para dar cierto énfasis a nuestro documento, lo cierto es que muchos de nosotros nos centramos en el contenido de las funciones realizadas. Algunos candidatos con poca iniciativa se atreven a poner como funciones: “las propias del cargo”.

Y una vez realizado el CV parece irreprochable: datos personales correctos, una foto impecable, una formación académica de peso específico y una lista de empresas y cargos correcta, con un resumen de funciones presentable.

 Pero, si nuestras distintas posiciones de trabajo han estado en el área del Marketing, por ejemplo, y aunque hayamos tenido alguna promoción, si lo comparamos con otro CV de una persona análoga a nosotros, ¡el contenido del trabajo es idéntico o muy parecido!

¿Cómo podemos conseguir que nuestro CV destaque?

La clave radica en ser capaz de hacer una relación de logros profesionales. Es decir, aquello que sobrepase a las funciones y que haya ayudado a la empresa a ganar dinero. Por ejemplo, aunque en nuestro job description no incluya el liderazgo de proyectos, con el trabajo diario sí podemos dar sensación de iniciativa y de capacidad de hacer  labores más allá de las funciones y nos pueden encomendar el liderazgo de un proyecto. Ello nos ayuda a conseguir valor añadido y en definitiva, son reflejo de unas competencias, que posibilitan a un tercero comprobar  si yo le seré útil en su empresa o no.  Por tanto, un CV basado exclusivamente en funciones no es una herramienta suficientemente buena para conseguir una llamada telefónica.

La identificación de logros es una tarea ardua. Supone ir al “baúl de los recuerdos” y hacer un análisis retrospectivo de aquello que hicimos que aporto valor a la empresa. No se hace en una tarde. Requiere de más tiempo y en ocasiones se nos ocurren ideas distintas situaciones. Siempre recomendamos ir con una libreta y anotar estos logros para trabajarlos en ocasiones de calma.

En Recasens&Ros este apartado de trabajo es imprescindible para acabar de pulirlo  e incluirlo en el propio CV, y sin duda un CV elaborado de esa manera, recibe llamadas.

Guillem Recasens

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LAS CONSULTORÍAS DE SELECCIÓN NO CONTESTAN

MANDO MUCHOS CV A LAS CONSULTORÍAS DE SELECCIÓN Y NO ME CONTESTAN

Desde luego, es una situación muy desesperante cuando estamos en fase de búsqueda de nuevos oportunidades. Y más porque cuando en ocasiones hemos interesado a la empresa, nos llaman a todas horas y hacemos equilibrios para poder estar a la hora que nos indican en un sitio para otra entrevista o un test psicotécnico.

Cuando el cliente se ha decidido por un candidato que no somos nosotros, pasamos al ostracismo. Raramente nos dicen las causas de no ser los elegidos y el consultor que en otro momento era toda amabilidad siempre está reunido, o hablando por la otra línea y lo máximo que se nos indica es que pasamos a la base de datos para futuras selecciones.

Lo cierto es que las empresas de selección, cuando alguien les encarga una búsqueda se preguntan:

·         ¿Dónde está trabajando la persona ideal? ¿Quién sería la persona ideal?

·         ¿Quién conoce a la persona ideal?

Y dedican todo su esfuerzo a acercarse a este presunto candidato. Además, abren las bolsas de trabajo de escuelas de negocio y cuelga una oferta. Entre esta doble labor de networking y flujo de candidatos sin esfuerzo se hace una preselección y de estos otra criba y al final queda un remanente de unos CV que son los que realmente son llamados a la entrevista.

Por ello, por muchos CV que remitamos a las empresas de selección (o Head hunters), si no tienen una oferta en la que encajemos, nunca nos llamarán. Y si por suerte podemos acceder a una entrevista con uno de ellos, nos recibirá por cortesía, pero el tiempo que dedica a hablar con nosotros lo pierde de entrevistar a candidatos, que en el fono es su negocio.

Es ahí donde tiene mayor importancia la labor de un asesor de carreras, pues en la búsqueda de nuevas oportunidades no se trata de “cargar la escopeta con perdigones”, y esperar que salgo algo,  sino de atinar en la búsqueda y el encaje en la posición. Por eso el asesor de carreras, nos orienta a tener claro hacia  dónde hemos de dirigir nuestra búsqueda, y cómo acceder a estas oportunidades… teniendo en cuenta que las ofertas de trabajo son siempre imprevisibles.

 

Guillem Recasens

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Encontrar trabajo a los 50 es imposible

ENCONTRAR TRABAJO A LOS 50 AÑOS ES IMPOSIBLE

Esta afirmación es habitual en tertulias y en ocasiones todo parece indicar que es cierta.  Pero, por el contrario, se dice que las personas están a su máximo rendimiento hacia los 50 años.

¿Por qué existe, pues, esta sensación?  Porque persiste de manera contumaz un paradigma en cuanto a las carreras profesionales: el de “empleado para toda la vida”. Es decir, cuanto más joven sea el candidato elegido más tiempo podrá estar en la empresa.

Es la clásica miopía de muchas empresas de selección, de reclutadores y aún más de los mismos decisores en las empresas. Con todo ello no se tiene en cuenta que el candidato elegido, sin duda no se jubilará en la misma empresa.

Si es trabajador y ha conseguido logros, en un plazo de tiempo más o menos cercano escuchará cantos de sirena y si le surge una buena oportunidad para mejorar en su carrera profesional, se irá. Y vuelta a empezar con todo el engorroso sistema: prospección en el mercado, reclutamiento, selección, entrevistas, etc.

Otro aspecto de la miopía consiste en considerar a una persona despedida como un “mal trabajador”. Ver las cosas de este modo es de una torpeza preocupante. Sabido es que para que una persona esté bien en una empresa hacen falta como mínimo y con matices tres (3) elementos:

  • ·         Buen ambiente laboral.
  • ·         Capacidad de desarrollo profesional.
  • ·         Salario de mercado.

¡Cuántas personas de valor dejan empresas por la carencia de una de estas tres  “patas”! El proceso subsiguiente es que los que dejan la empresa son precisamente aquellos trabajadores  con posibilidades reales de encajar en otra empresa que cuide estos aspectos. Y normalmente, si están bien asesorados, los encuentran. Los que se quedan aceptando el statu quo de esta situación no tienen por qué ser malos trabajadores, pero tampoco precisamente buenos. El problema es que se burocratizan y su valor de mercado en caso de despido a los 50 años es muy bajo o negativo. Y este factor es el que  supone un freno a encontrar nuevas oportunidades profesionales: porque ellos mismos se auto descartan y ellos mismos se presentan como “fracasados” y esto se nota inmediatamente, especialmente si la persona ha estado tan solo en una sola empresa durante mucho tiempo.

Para estas personas es muy adecuado un proceso de “Coaching”, para aumentar su autoestima personal y mucho más,  una vez la haya recuperado,  un servicio de transición de carrera profesional.

Recasens&Ros es experto en este tipo de transiciones, pues proporciona este servicio con asociados externos y ha conseguido sacar a flote personas que ellas mismas se consideraban “incolocables”.

Guillem Recasens

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Gotas de agua

El cambio de trabajo científico.

El cambio de trabajo “científico”: garantía de éxito.

El que escribe tenía un tío (hermano de mi padre) que pregonaba la teoría del “parchís científico”,  por la cual para ganar al parchís tenías que saber las combinaciones de todas las fichas propias y las de los contrincantes con una antelación  mínima de tres (3) jugadas. Era indefectible: siempre ganaba.

El cambio de trabajo o acceso a uno nuevo se puede hacer igualmente científico, y requiere una sistemática, un proceso y una anticipación a otros contrincantes.

1.- En primer lugar haya que saber bien cuál es nuestro valor profesional en el mercado de trabajo. En puridad, si todas las personas estuvieran contentas en sus puestos de trabajo, sería “0”. Nadie querría cambiar de trabajo, no se crearían posiciones a ocupar y el mercado de trabajo sería ideal. Pero eso no ocurre. Es importantísimo saber cuánto se  estará dispuesto a pagar en el mercado de trabajo por nuestros servicios.

2.- El segundo punto a estudiar es si tenemos un valor técnico o de gestión. Por definición, lo técnico se puede aprender y es un valor perecedero. Por ello, si somos técnicos, el cambio que podemos hacer será para hacer “más de lo mismo”. En cambio, merece la pena estar una temporada en una posición técnica y las personas mínimamente ambiciosas, siempre tendrán la oportunidad de hacer algún  trabajo de gestión. Y si se hace bien, pronto se le confiarán más labores de gestión.  Y de ahí, el salto es más fácil, pues la gestión es intangible, pero es la que aporta valor añadido.

3.- En tercer lugar, hay que tener una consciencia clara de cuáles son nuestros logros profesionales, que van más allá de las funciones.  De ahí,  un eventual empleador podrá ver nuestra utilidad para su proyecto. Si no tenemos logros demostrables nos convertimos en meros funcionarios burócratas abocados a la frustración.

4.- En cuarto lugar, todo ello hemos de ser capaces de reflejarlo en un CV. Pero no hemos hacer referencia en él a las funciones, pues para cargos iguales, las funciones son también iguales, y no nos distinguen. De ahí la importancia de los logros, pues dan idea de nuestras competencias profesionales y ahí redunda el éxito de nuestra candidatura.Es decir, se trata de que un tercero, por medio de los logros, pueda entrever las competencias demostradas en los mismos, y de ahi deducirá que le somos útiles.

Y recordad, la misión de un CV es única y simplemente, que nos llamen por teléfono a una entrevista.

Guillem Recasens

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YO NO ESTOY DESEMPLEADO; ¿DE QUÉ ME SIRVE UN CONSULTOR DE CARRERAS O CÓMO SE LLAME?

 

YO NO ESTOY DESEMPLEADO, ¿DE QUE ME SIRVE UN ASESOR DE CARRERAS O CÓMO SE LLAME?

Es cierto, si estamos empleados y nuestro puesto de trabajo no peligra, aparentemente no hace falta plantearse nada relativo a la carrera profesional. Igualmente, si no tenemos intención de ascender o mejorar en nuestro puesto de trabajo los servicios de un asesor de carreras pueden parecer irrelevantes.

Entonces, ¿por qué un buen número de personas que acuden a Recasens&Ros están trabajando? Parecería un contrasentido.

La realidad es que en determinados momentos de nuestra vida (también la profesional) no es extraño que sepamos de alguien que es un profesional excelente y de repente se ha visto abocado al desempleo. Y nos afecta más si este “alguien” deja de ser anónimo y es una persona próxima: parientes, pareja, hijos, amigos más o menos íntimos, o antiguos compañeros de trabajo. Y la pregunta nos atenaza: ¿“y si algún día me toca a mí”?

Todo planteamiento de carrera profesional debe empezar por conocer nuestra empleabilidad. La empleabilidad significa ni más ni menos que saber a qué proyecto o a qué persona física o jurídica podemos resultarle útil. Es decir, si de repente nuestra empresa decide cerrar, o trasladarse, o amortizar nuestro puesto de trabajo, ¿cómo vamos a afrontar esta nueva situación? Y si no hemos hecho ningún planteamiento, empieza la “catástrofe”: Lo que muchos hacen es lanzarse de una manera precipitada el domingo por la tarde, mientras siguen con mucho interés la jornada futbolística en la radio, a confeccionar de manera apresurada un Curriculum Vitae, siguiendo algunas de las páginas web que aparecen en internet sobre “Confeccionar su CV en 30 minutos”.

Y si tiene suerte, algún amigo le pasará el contacto de una empresa de selección “infalible”. Manda el CV con la recomendación de su amigo y no pasa nada. Nada de nada. Nadie le llama ni para darle las gracias por remitir el CV. Y finalmente llama él. Y una secretaria muy amable le comunica que su CV ha quedado archivado en una base de datos y que si hubiera una oferta en la que él encajara, ya contactarían con él.

La redacción de un CV no se debe basar en una descripción de “funciones”. La utilidad a que aludíamos debe estar reflejada en unas competencias, que son la vara de medir la utilidad (la empleabilidad) en las personas. Conocer nuestras competencias es ya un buen inicio de planteamiento de conocer nuestro valor profesional. Pero incluir en el CV una retahíla de competencias que creemos que tenemos sin más no aporta al lector ninguna información adicional. Parece más un “autobombo” que una auténtica descripción de valor profesional.

¿Qué hay que incluir en el CV para conseguir que sea efectivo? Las competencias deben estar reflejadas en logros profesionales. De estos logros profesionales un tercero podrá valorar de manera adecuada si un candidato le resultará útil o no. Y los logros permiten la comparación de candidatos que por funciones son iguales. Porque posiciones profesionales similares o iguales tienen las mismas funciones, pero no tienen por qué tener los mismos logros, y he ahí el kit del asunto: es importante conocer nuestro valor profesional, aunque estemos trabajando, por si las circunstancias cambian.

Por ello un buen número de los clientes de Recasens&Ros son personas que están trabajando.

Guillem Recasens

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