Entradas

Tengo 55 años y me han despedido… y ahora qué?

 

Estas edades han sido interpretadas como equivalentes a que las personas a esta edad pasan a ser “inempleables”. Lo normal es que a partir de los 50 estemos ocupando una posición con ciertas garantías de estabilidad y con unos ingresos correctos.

¡Pero a los 50, todavía se tienen energías y altas capacidades laborales!

Los errores que suelen cometer estas personas (y muchas otras a partir de los 40) son básicamente dos:

  • Buscar trabajos análogos a los que han ocupado (mismo sector y misma posición).
  • “Dar voces” a conocidos y contactos  con mensajes más bien del tipo “tú ya me conoces…”, o “si sabes de algo…” dando más pena que gloria.

Hay que repetir que a partir de los 30 nos van a contratar no tanto por conocimientos sino por competencias profesionales y por logros demostrables. Claro, ello supone que hemos de hacer una labor de introspección que no siempre es fácil y , sobre todo, saber identificar nuestros logros con valor… cosa que tampoco es fácil.

El asesor de carreras profesionales guía en este proceso y ayuda a hacer un networking (gestión de la red de contactos) altamente efectivo y con garantías de éxito. Porque buscar en bolsas de trabajo puede demostrarse frustrante porque en muchas ocasiones sólo hay ofertas para recién licenciados, es decir, personas contratadas simplemente por sus conocimientos.

Me acaban de despedir después de 10 años… y ahora qué?

Hola a todos,

Esta es la pregunta que nos hemos hecho probablemente todos en algún momento, tras abandonar de manera mejor o peor un proyecto o una organización en la que trabajábamos.

Tras un primer impacto (sobre todo si es de forma inesperada) y aprender a encajar la situación, empezamos a tener la cabeza fría y empieza el via crucisde rehacer el CV, remitirlo a las empresas de selección, y llamar a amigos para explicar el cambio. Todo el mundo nos da consejos pero los días pasan y nada cambia. Si pasa mucho tiempo a la hora de realizar una entrevista de trabajo tampoco vamos con los mejores ánimos.

Todo esto es evitable si se hace un planteamiento profesional. Hay que empezar por hacer un autoanális  y observar qué logros se han aportado a la antigua o antiguas empresas para las que se había trabajado.

Y no me refiero a funciones, sino a logros. Las funciones son típicas o mejor dicho arquetípicas. Dos directores financieros hacen aproximadamente lo mismo, si nos fijamos sólo en las funciones. El reto está en identificar los logros, y esto es lo difícil, sobre todo porque éstos deben tener algún significado económico.

Por ello, en los CV hay que hacer hincapié en las funciones, es decir, demostrar que tenemos la “mochila equipada” pero sobretodo en lo que nos diferencia del resto de candidatos: los logros profesionales. Esto es lo que da imagen de mayor empleabilidad.

Los paradigmas socio laborales

 

Normalmente en las charlas y cursos que doy, siempre pregunto a los asistentes  si son capaces de identificar los paradigmas relativos al  trabajo que aparecen , nos condicionas e incluso nos atenazan en nuestra manera de actuar. Teniendo en cuenta que un paradigma es una verdad que se considera como inmutable, y que depende de los grupos socioculturales existentes, la realidad es que se repiten y en ocasiones nos llegan a convencer  sobre la oportunidad o no de buscar nuevas alternativas. Algunos paradigmas son reales y otros son simplemente opiniones que la gente repite sin tener conocimiento de causa. Estos últimos son los más peligrosos.

Algunos paradigmas  ciertos y otros a despejar son:

  • Estudios= buen trabajo. Lo que es seguro es que sin estudios jamás tendremos un trabajo enriquecedor. Lo que es seguro es que todos los padres desean que sus hijos estudien para  ser mejores que ellos. Y sobre todo, cuando los padres no han tenido acceso a estudios universitarios, harán lo indecible para que sus hijos los tengan.
  • Contrato indefinido no es igual a infinito. Lo de “me han hecho fijo” antes era una garantía casi de por vida. Ahora significa mucho menos y las empresas contratan y despiden según sus conveniencias.
  • La lealtad a la empresa: si se trata de empresas familiares o pymes todavía puede haber un cierto grado de lealtad a la misma. Pero en multinacionales, se desdibuja totalmente.
  • “Dicen que la crisis durará hasta 201…” Si nos tuviéramos que basar en las ideas de las mentes sabias que ven los “brotes verdes “o la luz al final del túnel debemos preguntarnos  por qué fueron incapaces de preverla con anticipación.
  • Es imposible encontrar trabajo actualmente. Esto es cierto desde una posición pasiva de búsqueda. Buscar trabajo es un trabajo y requiere de una dinámica, un proceso y mucha frialdad, sin caer en desánimos  ni frustraciones. Muchas personas son voluntaristas pero tienen poca capacidad de ofrecer al mercado de trabajo lo que les convierte en personas muy útiles a una organización.
  • Sin un Master no se puede encontrar trabajo. Es cierto parcialmente. Hoy en día ha aparecido esta “moda” y muchas universidades y escuelas de negocio tienen una oferta muy completa de posgrados y masters de todo tipo. Hay que distinguir los masters: según:
    • el profesorado que imparte clases,
    • los medios que aporten para el aprendizaje
    • las instalaciones
    • el precio
    • “la marca”, teniendo presente que éste último factor tiene más importancia de lo que parece
  • Por tanto: aprendizaje continuo es una necesidad. Calentar una silla durante uno o dos años, una simpleza.

Tenemos que ser capaces de distinguir las opiniones de café, de personas que aparentan que saben, y orillemos el “dicen…”, o el “se comenta que…”  Y mucho más si la opinión es de quien dice “la verdad es ….”

Lo malo es que cuando escuchamos opiniones bien fundamentadas  de personas realmente inteligentes y estudiosos  de la situación el desánimo sigue creciendo. Pero para esto están los políticos, que nos “ayudan” a olvidar las miserias con sus promesas y su intachable honorabilidad.