Francisco logra sobradamente sus objetivos pero no asciende. Francisco era vendedor único en España y Portugal de una empresa que comercializaba un producto útil en el sector farmacéutico. Sus clientes eran a menudo los mismos y entre ellos ya se había superado la relación pura de proveedor/cliente. Los resultados eran buenos, pero cada año le fijaban unos objetivos más altos. Francisco se quejaba, pero cada año conseguía la superación de los objetivos. Su problema era que, pese al esfuerzo realizado no veía ninguna posibilidad de promoción. Y su jefe no lo apoyaba más allá del bono que le asignaba por Navidad.
La situación se debe plantear en términos de la carrera profesional de su jefe y no estrictamente en la de Francisco. ¿A quien era útil Francisco? Claro está: era útil a su jefe porque le ayudaba a conseguir los objetivos que le marcaban cada año y los beneficios ascendían.¿Por qué cambiar una situación que está resultando óptima? Si Francisco cada año lograba los objetivos, su "utilidad" era clara.
Los argumentos por impedirle su ascenso eran desde técnicas dilatorias del estilo "Todavía no es el momento...", hasta argumentar su incapacidad por dirigir equipos, puesto que siempre iba solo. El resultado fue: potenciación de sus éxitos como logros profesionales cuantificables e iniciar la transición hacia una empresa interesada en aumentar sus ventas, y que tuviera un equipo de comerciales, aunque fuera pequeño.
El cambio se consiguió, es director comercial de una pequeña empresa, en la que ha conseguido remontar las ventas, y obtiene resultados. Tras dos años viaja menos, gana lo mismo que antes y puede estar más tiempo con su familia.